Nochevieja.
Me quedo con las risas, los brindis con lacasitos, los pocos pero verdaderos abrazos, las interminables horas en los aeropuertos, las canciones, (el paseo de) (y los paseos por) la playa (de todas ellas, con o sin conchas), el nainonaino y tirititraum, los rum-rum de mi ahora malín Rulo y los grr de la rata, las frases justas en los momentos adecuados, la sonrisa infinita de Samuel y tu sonrisa intermitente.
Dejo atrás lágrimas y malos momentos y pensamientos y pido humor, calma, ánimos y fuerzas para sobrellevar los que estén por venir.
Feliz año nuevo. Se acaba el dos mil diez para Melu pero continuará en 2011.
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